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Prêtes-moi tes yeux pour que je voies ta vie... Durante el viaje tenemos la suerte de conocer muchos seres ùnicos y compartir momentos y charlas fuertes. Sean encuentros espontàneos o la materializacion en fin realizada de largos intercambios de mails, esos jovenes nos sorprenden desde ya. Nos damos cuenta que la barrera del idioma y de la cultura no son tan dificiles de superar. Sin pretender conocer efectivamente esas personas y entenderlas completamente, tenemos ganas de que aprovechen nuestros descubrimientos, de Paris a Bombay. Encontraràn fotos, textos y a veces extractos sonoros de charlas que les permitiràn, esperémoslo, sentir como nosotros a la vez la distancia y la proximidad que existen entre dos individuos de dos puntos diferentes del planeta...
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